
A través de ella penetró en el lago una tremenda manada de al menos treinta individuos que rodeaban a un ejemplar enorme y majestuoso pero visiblemente enfermo y cansado. No les provoqué la más mínima pizca de curiosidad y avanzaron lentamente hasta el centro del lago. El viejo ejemplar cayo lentamente hasta el fondo y después de unos breves minutos exhaló una gran cantidad de aire de sus pulmones y una indescriptible sensación de muerte y tristeza invadió el lugar. El resto de la manada permaneció flotando durante una media hora, pareciendo velar el cadáver, hasta que comenzaron a nadar en círculo cada vez más rápido alcanzando asombrosas velocidades entorno a los cuarenta nudos. La tremendas corrientes que crearon levantaron los sedimentos de tal manera que me vi inmerso en un maesltrom temible que me obligo a salir inmediatamente a la superficie. Cuando pude regresar al lugar, exploré el fondo a palmo a palmo, pero no pude hallar ninguna evidencia, pues lo sedimentos habían cubierto la zona de un modo tan perfecto que ni vaciando el lago hubiésemos tenido fácil hallar nada.»
Una pregunta quedó contestada con un misterio aún mayor.
1 comentarios:
Jajaja, muy bueno, secundo esta teoria tan propia de los amigos Canales y Callejo sobre las puertas dimensionales por las que se cuela la criptofauna.
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